Ruta al colegio: G-1

Hoy hace un día fabuloso, parece primaveral. En Plentzia estamos a 20ºC y luce un sol espectacular, ideal para marcarse un recorrido alternativo más largo de lo habitual, siguiendo toda la costa hasta Bermeo para, desde ahí, tirar rumbo a Bilbao. El único inconveniente es el aire que sopla, algo molesto por momentos pero sin llegar a incordiar demasiado.

XTREM CAT 1 CAT 2 CAT 3 CAT 4


Ruta G - 1 Plentzia 110 km 1650 m+ IR

(Click en el perfil para ampliarlo)


Salgo a las doce del mediodía con la mochila a la espalda. Al igual que ayer, llevo la ropa de abrigo por si acaso le da por refrescar por la noche.


Dejo atrás la playa y empiezo a subir Andra Mari cruzando Gorliz de cabo a rabo. Suelo comer pronto pero hoy es demasiado temprano y me he preparado un bocata para almorzar en el mirador de San Juan de Gaztelugatxe.


La primera subida del día pasa sin más y me planto en el barrio de Orabile en un instante, dispuesto a iniciar la rápida bajada hacia Armintza.


La marea está muy baja y la cala de Armintza muestra la seca. Da igual si hay agua o no porque esta cala siempre me parece grandiosa.


Desde esta cota 0 empiezo a subir a Jata, una enlazada de tres subidas que me encanta, sobre todo en días de buen tiempo como hoy. Se nota que hay viento fuerte por momentos pero, como viene del sur, voy muy protegido.


Armintza queda ahí abajo enseguida. Mientras voy subiendo me adelanta un ciclista con un ritmo espectacular y desaparece de mi vista antes de darme cuenta.


Solventado el primer escalón, la central nuclear se encarga de ponerme de mala ostia como siempre que la veo. Dan ganas de poner un petardo y que salte por los aires de una vez por todas.


Inicio el segundo tramo de subida y noto que hoy no voy del todo fino. Para estas horas ya suelo estar sentado a la mesa y ando solo con el desayuno que, aun siendo copioso, ya lleva muchas horas digerido.


Desciendo hasta la altura de la presa y sigo con el tercer peldaño de Jata, el más largo y el que mayor desnivel acumula en sus más de cuatro kilómetros.


Llego a la cima de Jata y me desvío un instante hacia el mirador para obtener una mejor visión de la costa. El litoral está claro y limpio y se ve todo perfectamente.


En la bajada hacia Bakio, me detengo otro ratito para sacar una foto desde un pequeño mirador que hay nada más iniciar el descenso. Hoy sí que voy a tocar la playa y hacia allí me dirijo.


Cruzo Bakio de lado a lado y solo veo a dos personas por sus calles. Aquí no vive ni dios hasta el verano y, como siempre, parece un pueblo fantasma.


Empiezo a subir a San Pelaio pero me detengo en los miradores que hay en la rotonda de salida, justo donde hay que decidir si se sube por la carretera o por los acantilados. Todavía no tengo el cuerpo para un 20%, así que lo tengo bastante claro.


Tras disfrutar un rato de estas maravillosas vistas de la playa de Bakio, empiezo a subir a San Pelaio, una subida que me encanta.


Se trata de otro puerto corto pero con unos buenos números, con pendientes que rondan siempre el 7-8% y por una carretera sinuosa preciosa.


Hace unos años, hasta que llegó la famosa ciclogénesis explosiva de la que nunca habíamos oído hablar, la subida terminaba junto a la ermita que da nombre al puerto, pero ahora, con la carretera de San Juan de Gaztelugatxe cortada por los derrumbes que hubo, hay un extra de un kilómetro al 10% que endurece mucho el final. Tuvieron que crear una carretera por medio de la montaña y se pusieron a hacer el desmonte apuntando bien alto.


Llego al desvío de la carretera original y para arriba ante la atenta mirada de algunos turistas de los muchos que visitan este enclave. Creo que, tras el Guggenheim, San Juan de Gaztelugatxe es lo que más atrae al personal.


En este último kilómetro no me queda otra que ponerme en pie y bailar la bici hasta el área de descanso que han montado en la cima aunque, para tener una instantánea perfecta del islote, hay que parar un poquito antes.


Como tenía previsto, aprovecho que hay bancos en el mirador para comerme el bocata. Muchas veces digo que cuesta marcharse de los sitios pero esta creo que copa las primeras posiciones en cuanto a pereza se refiere.


El nuevo trazado ha endurecido todas las vertientes de San Pelaio y el inicio de la bajada hacia Bermeo es rapidísimo. Para cuando llego al puerto, el termómetro ya marca 23ºC y empiezo a sofocarme bastante.


El giro hacia Gernika me enfrenta al viento sur que me pega de cara con fuerza al estar desprotegido en todo este tramo siguiendo la ría de Urdaibai. Es una carretera repleta de repechos que, con aire favorable, se hacen con la inercia pero, con viento en contra, son casi peor que un puerto.


Me paro en Mundaka para obtener una foto de la playa en seca y, un poco más tarde, en el mirador que hay en el repecho de salida hacia Sukarrieta


Hasta Forua hay bidegorri y me meto en él. Es una pena que sople el aire tan fuerte porque las campas están de un verde tan inmenso que fastidia que haya algo que incomode.


Llego a Forua y entro en Gernika después de comprobar que no hay agua en la fuente de piedra del paseo. Hace rato que llevo el bidón seco y los 23ºC se mantienen.


Encuentro una fuente a la salida de Gernika y me bebo un bidón casi de trago. Sale helada del caño y entra de maravilla. Tras un par de kilómetros más contra el aire, llego a Muxica y me desvío para subir al alto de Gerekiz por esta vertiente.


La idea original era seguir por Autzagane hasta Amorebieta pero entre el viento y el tráfico pesado me han quitado las ganas. Por aquí puede que me suban un poco los kilómetros pero seguro que voy más cómodo.


Nada más empezar a subir, me pasa un ciclista a toda leche y, poco después, me pasa otro. No llevo mal ritmo pero hoy me levantan las pegatinas.


La subida a Gerekiz por esta vertiente es muy disfrutona y, como es por donde menos suelo subir, la cojo con ganas. Además, llevo el aire a favor y no me cuesta mucho dar pedales.


Corono el alto de Gerekiz y tomo el desvío de Morga para seguir subiendo a Aretxabalagane por donde lo hice ayer. Hoy tengo batería nueva en la cámara y no me voy a quedar sin fotos.


Dejo atrás Morga y, en la gran curva d derechas que hay nada más salir, me encuentro con un semáforo de obras y cuatro o cinco camiones parados sobre el arcén. Están asfaltando esta parte del puerto y ya tienen hecho un buen tramo en la parte final.


Ayer no había nada y hoy han dejado el último kilómetro impoluto, solo a falta de la pintura. No es que estuviera muy mal esta parte pero sí es verdad que había un par de baches algo incómodos en bajada.


He ido un buen rato al abrigo del aire y la cima me vuelve a dejar expuesto. El descenso hacia Larrabetzu no es tan rápido como de costumbre.


Hoy no coincido con nadie y me meto por la N634 hasta Bilbao. Delante veo  un tipo que se salta dos semáforos y, cuando le alcanzo, se lo hago saber. Me jode mucho ver los comentarios en los medios cuando hay un atropello a un ciclista y creo que debemos dar ejemplo de educación y respeto en la carretera para que no se nos pueda recriminar nada.


Al igual que ayer, termino con la tachuela de Miraflores para completar casi 1.500m de desnivel a falta de la vuelta, pasando ya a una ruta que clasifico de segunda categoría.


Bajando Miraflores me encuentro con el cartel de la calidad del aire y no puedo hacer otra cosa que descojonarme. Desde que vivo en Plentzia, la calidad del aire de Bilbao me parece una mierda. Antes no lo notaba pero ahora, es acercarme a la villa y me asquea el olor a tubo de escape y a goma quemada. El asma de adulto no me ha caído del cielo por casualidad.


Al ser la letra G novedosa, tengo libertad para el trazado de vuelta y decido hacer el de la costa por dejar la ruta más molona, haciendo toda la costa vizcaína al oeste de Urdaibai. Son más de cien kilómetros por primera vez este año y lo noto en el culo. El culot de invierno no tiene una gran badana y eso pasa factura.

Safe Creative #1007090003507



2 comentarios :

  1. Cabronazo, qué suerte tienes. Vaya rutón que te has metido para ir a trabajar y digo rutón, no por los kms y el desnivel, sino por la belleza del recorrido, que lo tengo reciente de las vacas del verano pasado. Y la temperatura, ideal. Pero... ¿no estás cansado en el cole?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Qué va! En clase soy la alegría de la huerta, jejeje

      Eliminar

EL AUTOR se reserva el derecho de suprimir, por cualquier razón y sin previo aviso, cualquier comentario que considere inapropiado.

 

STAGE EN ALPES ...

Estadísticas

Usuarios online

Acerca de ...