I. Bermeoko Muga

La primavera está tocando a su fin y, puede que con ella, termine mi temporada de marchas de montaña. Las bicicletas son para el verano y, cogiendo vacaciones dentro de una semana, es lo que creo que ocupará la mayor parte de mi tiempo. Aún así, me da un poco de pena porque ha sido un entretenimiento muy socorrido para estos meses en los que la improvisación ha sido la tónica general. Con cierto aroma a despedida, me acerco a Bermeo para participar en la I. Bermeoko Muga, una marcha que estrena recorrido alargando un poco la distancia de su tradicional ruta por las ermitas.

XTREM CAT 1 CAT 2 CAT 3 CAT 4


I. Bermeoko Muga Bermeo 42 km 1900 m+ IR

(Click en el perfil para ampliarlo)


La salida es a las 07:00 de la mañana y salgo de Bilbao a las 06:10. Llego con unos diez minutos de margen pero no hay aparcamiento, lo que hace que aparezca en la mesa de recogida de tarjetas justo a la hora, después de dejar el coche en casa cristo.


Se da la salida y me pongo en cabeza del grupo para evitar los atascos iniciales pero me doy cuenta de que, con las prisas, se me ha olvidado activar la ruta en el reloj y tengo que regresar a la plaza para que me coja el trazado desde el inicio y así poder seguir el track que me he descargado de la organización.


Me lleva un par de minutos poner el reloj en marcha y eso hace que llegue a cola del grupo ya en los acantilados, donde la fila india hace que me coma todo el gentío.


Esta primera parte transcurre por la parte alta de los acantilados, por un sendero marcado por cinta y con el sol pegando por detrás.


Tras un rato en el que me voy adelantando cuando hay la más mínima ocasión, llegamos a un descuelgue con la ayuda de cuerdas. Se ve alguna culada guapa, y eso que hemos tenido suerte porque ha amanecido un día soleado que contrasta con la jornada lluviosa de ayer.


Llevamos solamente tres kilómetros y ya ha habido más incertidumbre que muchas otras marchas. Pero está por llegar lo mejor. La organización nos tiene preparada una sorpresa: hay que ir por las piedras de la costa hasta llegar a Matxitxako. ¡Con dos cojones!


A esta zona se la denomina Arribolak, que no es otra cosa más que 'bolas de piedra' en euskera. De aquí se debió sacar la expresión 'ir pisando huevos' porque es lo que hacemos durante un largo trecho.


Si llega a llover... El estrés que produce ir mirando al suelo durante mas de un kilómetro es asombroso. Llega un momento en el que nos encontramos con una pareja de voluntarios que nos ceden la opción de subir por una cuerda y salir de semejante tortura, de la que todavía queda un amplio segmento. La gente rehúsa pero yo no me lo pienso. No tengo otra cosa que hacer que joderme los tobillos para nada. Me subo por el sendero y accedo hasta la pista asfaltada de Matxitxako.


A pesar de hacer algo más de distancia, llego a Matxitxako en cabeza de la marcha. Hay una furgoneta aparcada en la explanada del faro, pienso que es un control y, al preguntar, me dicen que soy el primero en pasar por este punto. El paso por Arribolak es tan lento que he pasado a todo el grupo de golpe.


Hay que subir hasta la carretera de San Pelaio y me adelanta el primero del grupo. Yo voy trotando pero él lleva otro ritmo. En un momento lo dejo de ver.


En el descenso hacia San Juan de Gaztelugatxe me pasan otros cuatro participantes. La pista de bajada ya ha desaparecido completamente. Hace poco que estuve corriendo por aquí con Amaia y la noto muy cambiada.


Este rinconcito de Bizkaia es impresionante pero me está resultando un tanto aburrido porque lo tengo ya muy visto. Me gusta hacer marchas por sitios nuevos para que los kilómetros pasen sin darme cuenta. Aquí no hay espacio para la sorpresa.


Voy subiendo las escaleras hasta el control que hay en la ermita. Me voy cruzando con los cinco que me preceden hasta que, al saludar a los dos últimos, justo en el último escalón de todos, me pego un ostión tremendo al tropezar y golpearme con la rodilla derecha en la piedra.


Nada más levantarme, observo que me está saliendo un huevo en la rodilla. Me duele mucho y no puedo pisar, así que me sellan la tarjeta mientras estoy sentado en el banco de piedra de la ermita. Me jode haberme caído en el último escalón y más cuando he sorteado un montón de piedras en un trazado criminal. Tanto tiempo estresado y es lo que tiene haberme relajado en estos escalones tan desiguales y traicioneros.

Los de la organización me indican que hay una ambulancia de Cruz Roja en el alto de San Pelaio, en el primer avituallamiento líquido. Me cuesta bajar las escaleras y lo hago cojeando, hasta llegar a la fuente que hay al inicio, donde meto la rodilla en remojo para que se me baje la hinchazón. Esto me calma mucho y puedo subir por el sendero aunque con mucha molestia al apoyarme y hacer fuerza con la pierna derecha.


Dejo el avituallamiento de lado y me voy directo a la ambulancia para que me den hielo o algo parecido. Me echan un chorro de esos sprays fríos y parece que se me pasa un poco. Estoy en duda pero decido continuar porque se me está pasando el dolor muy rápidamente. Por si acaso, me dan una bolsa de hielo químico para que lleve en el bolsillo y quedo en devolvérsela si no la utilizo. Me toman nota del nombre y la dirección, no sé para qué.


En el avituallamiento líquido solo hay agua y gajos de naranja. Me tomo uno y sigo subiendo con muchas molestias, pero nada parecido a las que tengo bajando, donde tengo miedo a que la rodilla me falle al cargar todo el peso en ella.


Me quedaban casi treinta kilómetros desde el percance y no me quito de la cabeza lo que puedo llegar a sufrir, sobre todo en los tramos descendentes, donde la rodilla parece fallarme. Pero poco a poco el dolor se va yendo a medida que entra en calor la musculatura. Me preocupa que el huevo sigue ahí, aunque bastante más bajo que al principio.


Después de bastante tiempo por pistas y senderos muy incómodos, llenos de maleza que hace que la pisada sea muy irregular, llego a una pista asfaltada. Empieza a hacer mucho calor y tengo una sed tremenda.


Llego al avituallamiento del km.18 y me tiro a por la bebida. Hay un poco de todo: fruta, sobados, filipinos, frutos secos, ... pero solo me apetece la cocacola y el isotónico. Aún así, como solo habrá otro avituallamiento sólido en el km.27, me como un par de trozos de plátano y unas galletitas de chocolate.


Seguimos por un terreno sin excesivas subidas pero que me resulta muy incómodo por culpa de las molestias en la rodilla. Cuando el terreno baja y se llanea siempre lo hace por pistas y senderos llenos de maleza y muy irregulares.


Son los tramos de subida los que me ofrecen un descanso porque suelen ser pistas cementadas o asfaltadas y eso me libera presión en la rodilla. Cada vez me duele menos y eso me tranquiliza mucho.


Antes de afrontar la subida gorda del día, toca bajar hasta el fondo del valle y vuelvo a padecer de la rodilla. Va a ser la tónica general del día. En las bajadas soporto todo mi peso y tengo miedo de que me falle. Esto hace que pise raro y se me están cargando otras zonas poco habituales.


La zona de Ipernuko Erreka es una auténtica gincana. Se va remontando el arroyo y hay un montón de pasos con cuerdas para no caerse al barranco.


Accedo a la carretera del puerto de Sollube y el avituallamiento se encuentra a cien metros, ya en el sendero de subida.


He llegado bastante deshidratado y me tiro a la bebida. Se echa de menos algo más frío pero me conformo con dos vasos de isotónico y otro de agua, junto a un par de onzas de chocolate.


Las subidas se me dan muy bien y más cuando me sirven para calentar la rodilla y que me deje de doler. Siento un alivio tremendo cada vez que se pone la cosa para arriba.


La rampa ha sido dura pero todavía queda otro pequeño esfuerzo al pasar la carretera de las antenas de Sollube. El sendero se adentra en el bosque y hay que ir siguiendo las marcas amarillas colgadas de las ramas.


No se corona Sollube por escasos metros, dejando el alto a la derecha para bajar hacia Bermeo por un sendero vertical, donde tengo mucho cuidado con la rodilla derecha. En estas bajadas me molesta demasiado.


Tras bajar por el sendero vertical, hay otro puesto de la Cruz Roja, donde dejo la bolsa de hielo químico porque no la he llegado a utilizar. Queda diez kilómetros y ya no me va a hacer falta.


La mayor parte de lo que queda es en bajada y se me empieza a cargar mucho la rodilla. Voy trotando en todo momento pero empiezo a pensar que voy a tener que terminar andando o cojeando.


Empalmo con la pista de la ruta del Vino y del Pescado que viene de Gernika y que ya hemos hecho corriendo hace un par de años. Bermeo está ahí mismo pero aún hay que desviarse para subir un poquito más.


La pista de subida a Gaintxu está bastante embarrada y se me hace muy costosa. Solo quedan cinco kilómetros y estoy terminando cansado. A pesar de que la marcha no llegue a los dos mil metros de desnivel positivo acumulado, el recorrido ha resultado ser muy incómodo y se me está haciendo más duro de lo normal.


La bajada me vuelve a costar mucho, tanto que no puedo seguir el ritmo de mis acompañantes. En el terreno irregular por el que vamos me empieza a fallar la rodilla.


Y en el asfalto final ya me fallan las fuerzas. Pasamos por el puerto de Bermeo y me desvío un poco para no ir por la carretera, aprovechando mejor la orilla.


Llego a meta a las 13:27, muy cansado. Entrego la tarjeta y me dan una bolsa con un surtido de conservas de Bermeo que ya valen más que los cinco euros de inscripción que he pagado en esta marcha. En el avituallamiento final no hay gran cosa pero tampoco me apetece comer. Me bebo un par de vasos de agua antes de ir a buscar el coche.


El tiempo que me lleva ir hasta el coche sirve para enfriarme y eso hace que la rodilla me moleste mucho más. Me preocupa mucho, así que llamo a Amaia para decirle que me apunto a la piscina esta tarde y que me meta una bolsa de frío en la nevera. Me jodería mucho lesionarme de una manera tan tonta como ésta.

Safe Creative #1007090003507

1 comentarios :

  1. Animoooo txapeldun!!!!!....pero que bestias son!!! no soy capaz de imaginarme encontrarte unas cuerdas para bajar!! dentro de poco te diran que te tires al vacio por el acantilado...no te jode!!!!...tienes mucho merito ese tipo de martxas no son mas que gincanas para ver donde te jodes esta vez jajajaja....;)))))

    ResponderEliminar

EL AUTOR se reserva el derecho de suprimir, por cualquier razón y sin previo aviso, cualquier comentario que considere inapropiado.

 

SIN OBJETIVOS ...

Estadísticas

Usuarios online

Acerca de ...