Anillo Verde de Bilbao

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Hoy es el día de realizar una ruta en condiciones con la bicicleta de montaña. Después de varias salidas cortas, con una única subida, para ir acostumbrándome a la nueva montura, decido hacer la Vuelta a Bilbao en BTT por el recién estrenado Anillo Verde de Bilbao, una ruta de casi 60km que rodea la villa uniendo todos los parques forestales que delimitan su perímetro en lo que se ha terminado por denominar como GR-20 de Bilbao.



A la altura de la circunvalación de Otxarkoaga, inicio la subida a Santa Marina por el camino Azkarai.



Las indicaciones son claras. Me dirijo al monte Avril y terminaré la ruta circular en el Pagasarri.




Las rampas hasta Santa Marina son de las de ponerse a chorrear sudor por todos los poros, culminando con una al 30% en la que se está a punto de volcar hacia atrás como no estés muy atento.





En Etxezuri, a mitad de subida, tenemos un buen descanso para coger aire.




Pero queda otra rampa con porcentajes cercanos al 30% en la parte final. Por suerte, se ve bien el final y es cuestión de echar el resto hasta llegar a la carretera del sanatorio.




En cuanto se pasa el sanatorio, tras un breve paso por asfalto, llega el primer tramo propio de bicicleta de montaña.





La pista de tierra y grava se encuentra en perfecto estado y solamente hay un trozo con algo de pendiente fuerte. La mayor parte es muy flojita y no supone mayor problema.





Regresa el asfalto a la altura del antiguo parque de atracciones, que se encuentra en un estado de abandono muy penoso, y se tiene la primera perspectiva amplia de todo Bilbao por primera vez en todo el perímetro.




Para llegar al monte Ganguren, la cima más alta de su sierra, me he salido del GR-20. El objetivo del anillo verde de Bilbao debería ser el monte Avril, pero yo me meto un poquito en Galdakao para coronar algo más arriba.




Desde la cima del Ganguren se ven perfectamente todas las cimas menores por las que voy a ir pasando para completar todo el cordal: Gaztelu, Avril, Artxanda y Enekuri.




La primera parte del descenso me lleva hasta el Gaztelu. Un magnífico mirador sobre Bilbao destaca en la cumbre.





Siguiendo el descenso por la pista de grava, llego al área recreativa del monte Avril.




Podría seguir carretera abajo pero me desvío un instante para llegar al punto más alto posible a través de una pista hormigonada de considerable dureza. Unas antenas presiden la cima de este monte Avril, también llamado Iturritxualde.





Por cómoda carretera sigo bajando hasta Artxanda. El mirador de Bilbao es cada vez mucho mejor.






Esta es la parte más fácil de toda la ruta. La carretera continúa hasta Enekuri en un continuo descenso.



Termino la primera parte al paso por la ría cruzando el puente Euskalduna. Han sido 25km por la margen derecha y ahora toca la izquierda, bastante más montañosa.



Para llegar a Zorroza, el límite de Bilbao por esta zona noroccidental, sigo el bidegorri del paseo de Olabeaga.




Han sido un par de kilómetros de respiro antes de comenzar a subir al monte Kobetas por las duras rampas de las calles de Zazpi Landa.



La carretera del alto de Castrejana me deja en Kobetas, en lo alto de Altamira, otro magnífico mirador de todo Bilbao.




Me adentro en el área recreativa del monte Kobetas y vuelvo a encontrarme con un poste indicativo de la ruta que sigo. Artxanda queda ya lejos y voy en dirección al monte Arraiz.




Apenas es un kilometrillo por una pista muy ancha por la que transitan los camiones que todavía están con las obras de esta parte del anillo verde.




No es porque sea bilbaíno de pro, o tal vez sí, pero Bilbao es bonito de cojones.





Llego a la cima del monte Arraiz en un momento. Han dejado este área recreativa muy guapa, hay que reconocerlo.






Las señales del anillo verde se suceden. Kobetas ya ha quedado atrás y Arraiz lo tengo ante mí.




El siguiente objetivo es el monte de los bilbaínos: el Pagasarri. Aunque su vecino Ganeta le supere en altitud por unos pocos metros, tal vez por estar coronado por las antenas haya quedado en un segundo lugar.



Esta parte del anillo es la auténtica ruta de montaña. Hasta aquí he chupado demasiado asfalto.






A punto de empalmar con la pista que llega de Larrasquitu, tengo que echar pie a tierra por un momento. Una fortísima pendiente me supera por la falta de tracción en tanta grava suelta.




Retomo la subida tradicional y, no sin mucho esfuerzo, llego al collado del Paga.



Todavía me resta otra fuerte subida para llegar al Ganeta. Hay antenas por todas partes y, desde aquí, tengo una inmejorable perspectiva de una senda opcional para venir desde el monte Arraiz empalmando con el camino de Artigas, aunque se deba entrar en territorio de Alonsotegi para ello.



De nuevo junto al cruce de caminos, decido rajarme de otra idea extra que tenía en mente: subir al Ganekogorta para completar la ruta con una cima golosa. Queda para otra porque estoy algo cansado y se me ha hecho demasiado tarde.



Como solamente son unos pocos metros para llegar a la cima del Pagasarri, para allá que me voy.







Desde el buzón, la estampa del Ganeko es preciosa. Subir hasta allí en bicicleta de montaña tiene que ser una pasada. No sé si podré, pero por intentarlo que no quede.



El anillo continúa hasta el área del Pastorekorta. Para llegar hasta aquí, desciendo por la pista que va al Ganekogorta para, en el cruce de caminos previo a la cuesta de Anselmo, tirar por la opción que me lleva en dirección a Arrigorriaga.




No podría hacer cima en el Pastorekorta sin bajarme de la bici por semejante rampón, así que prosigo el descenso tras pasar la puerta que evita que se escape el ganado.







El precioso descenso me deja en Goriko, donde vuelvo a circular por asfalto hasta casi la parte alta de Malmasín.



Nada más pasar la autopista a la altura de Buia, comienzo a subir Malmasín. Tampoco forma parte del Anillo Verde de Bilbao porque pertenece al municipio de Arrigorriaga. Pero como me pilla de paso...






Junto a unas casas, termina la carretera y vuelvo a circular por pista. La subida no tiene mayor dificultad porque la pendiente es muy baja.





Completo desde aquí las vistas de Bilbao. Estoy a punto de cerrar el círculo y, en cuanto baje, no tendré otra ocasión de divisarlo en su totalidad.




En Montefuerte, en vez de entrar al Casco Viejo por La Peña, decido hacerlo por Bolueta. Así llego hasta otro de los límites de la villa: el puente de Basauri.






La ría es la arteria principal de Bilbao y por ella, por el paseo de Los Caños, concluyo el periplo que me ha llevado a divisarlo desde todos los ángulos. El Anillo Verde es, sin duda, una ruta imprescindible en el curriculum de cualquier bilbaíno.



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