Clásica Lagos extendida

Me quedé con las ganas, allá por el puente de diciembre, de realizar la ruta que sigue la Clásica cicloturista de los Lagos de Covadonga. Salió un día muy lluvioso y no era plan de dormir en el coche para no disfrutar de la jornada. Hoy tengo planificada la misma ruta de la prueba pero con un extendido desde San Vicente de la Barquera que la convierte en una brevet independiente de poco más de 200km.




Salgo de San Vicente a las 07:30 de la mañana para poder estar a las 09:00 en Llanes, ya que he quedado con Javier allí para realizar juntos la ruta de la clásica. Mi partida coincide con el amanecer, quedando una estampa muy chula de la bahía.



Asciendo por primera vez en la jornada el pequeño alto de Boria y las vistas de Picos de Europa con sus cumbres nevadas son una motivación increíble para el resto de la jornada. Lástima que la luz  y la cámara sean tan malas que no haya salido ni una decente. Con aire favorable, me planto en Llanes poco antes de la hora acordada.



Entro por el puerto y me topo con Javier en la pequeña playa de Sublón. Desde aquí enlazamos con el recorrido de la marcha aunque, a diferencia de lo que se hace en ella, nosotros cogemos la montaña de inicio y dejamos el llano para el final.



Nada más salir de Llanes, nos ponemos a subir el alto de El Mazuco, lo que en la marcha llaman La Tornería. Los dos primeros kilómetros son de calentamiento, con pendientes muy suaves por debajo del 5% en todo momento.



Ausencia total de tráfico en esta carretera, lo que la convierte en una ruta estupenda para esta zona tan turística de Asturias.




A medida que nos vamos acercando a la sierra, la cosa se va poniendo interesante. El puerto va incrementando paulatinamente su dureza al tiempo que el sol aparece y la temperatura se va templando.




Aún no llevo 50km de ruta y noto por primera vez que la cosa no va bien. Estamos en pendientes que rondan el 6%, a un ritmo muy cómodo, y las pulsaciones las tengo disparadas por encima de 160.




Tras un breve paso por bosque, que se encuentra solo con las ramas peladas en esta época del año, nos adentramos en la parte más dura de la subida. Un par de kilómetros que rondan el 10% remontando la canal de la montaña rocosa, con unas vistas estupendas de la costa de Llanes.





Sin duda alguna, en esta zona la gente tiene que dar unos chepazos tremendos en la marcha cicloturista, sobre todo, llegando como llegarán aquí a un ritmo de locos.





Con porcentajes máximos cercanos al 15%, nos acercamos a una curva revirada que sirve de pequeño descanso antes de afrontar la rampa final para buscar este paso natural entre las sierras de Llabres y Cuera.





Se corona el alto de La Tornería en un collado con una visión frontal estupenda de Peña Blanca, hasta donde se puede llegar a pata en dos o tres horas de cómoda ascensión por senderos desde El Mazuco.




Para encontrar el cartel de puerto, hay que descender un buen tramo. Tal vez por eso la diferente denominación de este puerto en la marcha cicloturista. El alto de El Mazuco aparece próximo a la aldea del mismo nombre.




Un rápido descenso nos deja en la carretera principal que va de Llanes a Cangas a travás del alto de La Robellada.




Apenas son 4km de ascensión suave, tan solo con una curva reseñable en su parte final.



Damos por concluída esta subida a la altura de la rotonda, aunque se podría continuar otro kilómetro más tomando a la izquierda hasta coronar el alto de Ortiguero.



El tramo de aproximación a Covadonga es ciertamente soso. Parece que en la marcha hayan buscado todo el llano posible en esta zona.



Nos detenemos en la rotonda previa a la santina para echar un meo y prepararnos para la subida final a los Lagos de Covadonga, plato fuerte de la jornada.




No llevamos ni cien metros, y ya veo que se me va a hacer dura de cojones la ascensión.





Con lo frondosa que es la primera parte y lo pelada que está en estas fechas. Voy tan petado que hasta me tengo que detener en un par de ocasiones antes de llegar a la fatídica Huesera.




A medida que vamos subiendo, se van abriendo las vistas de los picos nevados, lo que es todo un aliciente para mí.





No hay grandes rampas en esta parte, pero la pendiente constante se maneja siempre cercana al 9% durante los tres kilómetros previos a las más exigentes de toda la subida.





La llegada a la Huesera es toda una pesadilla. Un kilómetro previo al 11% me deja seco para afrontar el 14% mantenido de este tramo, así que toca parada de urgencia antes de afrontarlo para poder recuperar el aliento.




Me había hecho a la idea de que para estas alturas ya habría nieve por las cunetas, pero estamos a más de 20ºC al sol y se ha derretido a gran velocidad.




Con una parada intermedia, porque no tengo fuerzas para hacer el tramo de seguido, concluyo este parte con más pena que gloria. !Qué diferencia con otras ocasiones en que me pongo en pie y bailo la bici de lado a lado!





Las vistas hacia atrás son espectaculares. Sin duda, es uno de los puertos más hermosos de toda la geografía hispana. Y hacia adelante... ¡la nieve hace acto de presencia! ¡Comienza la explosión de belleza!





En las curvas previas al Mirador de la Reina, uno ya no sabe ni para dónde mirar de la cantidad de estímulos visuales que percibe.




He estado en multitud de puertos más bellos que este pero no recuerdo ninguno en el que la estampa fuera más hermosa. ¡Precioso!





Llegamos al Mirador de la Reina y veo que se acerca un tipo con una botella de agua en la mano. Como no hay fuentes por ahí, le pido un poquito... y eso es justo lo que me echa en el bidón: un poquito.




La rampa siguiente se me hace terrible pero, observando el panorama, voy disfrutando a lo grande.







A cada metro que vamos avanzando, la postal es más y más increíble. Las formaciones rocosas de los picos y la abundancia de nieve en esta cota generan unos perfiles asombrosos.






La pena es la cantidad de coches que suben y bajan entorpeciendo mucho. Parece ser que en invierno no está acotada la subida a los lagos. Para mi alegria, un tramo de bajada me permite disfrutar aún mucho más de este momento.




Aunque por todos es bien sabido que poco dura la alegría en la casa del pobre y los porcentajes de doble cifra vienen a continuación.



El paisaje es más propio de una salida con botas que de una con bicicleta. La nieve desborda las imágenes y el magnífico día que ha salido permite sacar unas fotos estupendas.







Pero nada es comparable con la primera visión que tenemos del lago Enol rodeado de un manto blanco. Creo que nunca he contemplado una vista tan bonita. Ni siquiera los glaciares de los Alpes, que ya es decir, me han generado tal sensación de grandeza.




Me habría quedado ahí, contemplando semejante paraíso, todo el día. Además, estoy descojonado y no puedo con mi alma, pero bueno... hay que seguir durante tantos kilómetros como los que llevo hasta aquí.

Descendemos hasta Cangas de Onís, donde nos avituallamos un poquito en un supermercado, y tiramos por todo el llano que tienen en Asturias. Sin duda, toda esta parte de la clásica es un coñazo.

En Nueva de Llanes, nos desviamos un momento para ver la playa de Las Cuevas, un paraje precioso que a Amaia y a mí nos encanta. Incluso hemos dormido aquí en alguna ocasión.



Camino de Llanes, donde se queda ya Javier, tenemos la alegría de ver alguna playa más. El viento de cara sopla en todo este tramo y, por si fuera poco, endurece bastante más la tarea.




En Llanes, Javier y yo nos despedimos a la puerta de un restaurante. Él vuelve para casa mientras yo intento recobrar fuerzas con un bocata y una cocacola. Media hora después, me pongo de nuevo en marcha para terminar la ruta ya de noche con el alto de Boria como última dificultad del día antes de llegar a San Vicente de la Barquera.



Tengo el coche en la estación de autobuses y, antes de llegar, me topo con las carrozas de carnavales. Intentando adelantarles por un lateral, el speaker me ve y empieza a cantar "el de la bici, el de la bici, el de la bici, ..." y ya la tenemos liada. Allí que se ponen las charangas a bailotear alrededor mío.



Llego al coche descojonado. 200 y pico kilómetros en un mal día son demasiados kilómetros. Sin cenar, me pongo a dormir. Mañana será otro día y ya veré lo que hago porque, ahora mismo, me iría para casa sin dudarlo.

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5 comentarios :

  1. me alegro de haber vuelto a pedalear contigo.

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  2. cuando quieras, ya sabes que si mis rodillas no me lo impiden, y el trabajo tampoco, voy a donde sea.

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  3. Ya me dijo Javier que ibas a visitar Asturias, y que te acompañaba... gran día pasasteis. Vuelves a las andadas (léase brevets independientes de las tuyas), aunque hagas otros deportes, la bici siempre te aportará conocer muchos paisajes distintos en un mismo día.
    Suerte en lo que hagas, Joseba.

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  4. Jo, vaya día qué hacia. Las dos últimas veces que he ido a los Lagos, niebla, lluvia, frio, etc, etc, etc. y eso en julio o agosto. Vosotros vais en marzo y día primaveralllllll.

    Me alegro que disfrutaseis.

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