TC1: Vigo - Orense

Como suele ocurrir en este tipo de viajes, salgo de noche de Bilbao camino de mi destino. En esta ocasión he estado dudando hasta el último momento, ya que sé que en el viaje es imposible dormir y se hace dura la primera etapa sin apenas descanso. Pero ha podido más que los objetivos principales del viaje se encontraran en las primeras etapas, así que he decidido empezar en Vigo.

Tras un montón de horas, llego a Vigo a las 07:30. Entre que bajo del bus, me preparo, y una cosa y la otra, inicio la ruta para las 08:00. Tampoco me importa salir tan tarde porque en Galicia amanece y oscurece con bastante desfase. El primer tramo, inevitablemente, lo tengo que hacer por la autovía hasta la salida de Porriño. Ya de inicio tengo una buena subida con las vistas de la ciudad y de las preciosas Islas Cíes de fondo.




Poco después, llego a Ponteareas. Allí se inicia la subida a San Nomedio. Primero me meto por una carretera que lleva a As Neves pero, al ver que apenas se sube nada y que lo que estoy haciendo es rodear la montaña, pregunto en una gasolinera y me indican otra opción que sí pasa por el alto. Unos kilómetros más allá, un desvío bien indicado me lleva hasta la Cruz de Pousadoiro.





Se pasa por encima de la autovía y se llega a una cutrerotonda en lo que es el puerto de paso. Tomando una de las opciones se va hacia las antenas y la ermita que da nombre a la subida. Son los mejores kilómetros del puerto.








Desciendo de nuevo a la cutrerotonda y tomo la opción de As Neves, completando el descenso por una pista bastante estrecha al principio y por amplia carretera después. Unos pocos kilómetros me dejan en Arbo.



Ahí comienzo con la subida a San Fins. La vertiente de Cabeiras venía un poco antes, pero me paso el desvío sin darme cuenta. El inicio es bastante duro, pero no es un puerto largo, de apenas 7km. Al final se llanea algo hasta llegar a la rampa final hormigonada que te deja en un magnífico mirador de la zona.













Enfrente se ven unas antenas, lo que parece ser la cumbre de A Paradanta, mi próximo objetivo, pero un trabajador de los aerogeneradores que hay por allí me chiva que es otro monte que hay por detrás y que no se ve desde San Fins. Unas pistas de tierra conectan toda la zona. Desciendo de nuevo hasta Arbo y busco la subida, no sin problemas.




La clave de esta subida es llegar a Luneda, porque a partir de ahí ya no hay pérdida y porque nadie va a saber indicarnos el camino al alto al llamarse A Paradanta a toda la sierra.







En los mapas parece que debamos cruzar la autovía y puede llevar a error, ya que ésta atraviesa la montaña por un túnel que queda muchos metros por debajo.



La parte final atraviesa un pequeño bosque y, ya por fin, que es bastante larga, la subida termina en otras antenas.








Desciendo de nuevo a orillas del Miño, entrando en Portugal al cambiar de orilla. Después de tantas incursiones que llevo por esta zona en los últimos tiempos, me conozco muy bien las carreteras principales y me dirijo hacia Melgaço.




En Melgaço paro por primera vez en toda la jornada. Me meto en un supermercado para comprar algo de bebida fresca y un par de plátanos. Debería comer algo, pero no me entra porque hace muchísimo calor. Tan solo he comido medio bocata vegetal que me traje para el viaje y que terminé al llegar el autobús a Vigo.

Descanso una media hora, intentando evitar el solazo y parto para subir Portelinha. En vez de ir hasta el inicio oficial, decido meterme por el mismo Melgaço dirección a Fiães, recortando distancia pero endureciendo mucho la subida en el tramo inicial. En esas rampas me empieza a saltar de vez en cuando la cadena cuando ejerzo mayor fuerza con el desgastado plato pequeño. Ya me avisó en Arimegorta y, como no lo llevé a reparar, ahora me tengo que jorobar y hacer todas las subidas sentado, incluidos los tramos con mayor pendiente.




Tras coronar en Fiães, un pequeño descenso me lleva a otro fortísimo tramo por una pequeñísima aldea llamada A da Velha.






Sufriendo un montón, con un calor de justicia, sin poder levantarme del sillín en rampas cercanas al 20%, conecto con la vertiente oficial, con la estrada nacional.




Y poco más allá, corono Portelinha, que tiene el nombre pintado en una parada de autobús.



El descenso por la carretera principal me da para recordar que estoy pedaleando por el Parque Temático de la España de postguerra, como una vez oí decir al Wyoming hablando de Portugal.


A España entro por Ponte Barxas. Creo que, con este, he pedaleado por casi todos los antiguos pasos fronterizos orensanos.



En Cortegada vuelvo a repostar bebida fria en un supermercado y me compro también un helado. Creía que estaba a 21km de Orense, pero me he confundido con Celanova y me faltan aún 44km, así que me da un pequeño bajón y decido esperar a que baje un poco el sol. Son las 19:00 horas y hace un calor insoportable. Casi prefiero pedalear de noche el tramo que me queda, que ya me lo conozco.

Además, me encuentro algo cansado y necesito un receso. No me extraña, ya que una vez en casa he comprobado los números de la etapa y me han salido 238km y 5.080 metros de desnivel. En Orense, a donde llego a las 23:00, soy consciente del desfase kilométrico con lo que tenía calculado de antemano. Demasiados kilómetros por un terreno que no tiene un solo metro llano, con innumerables trampas escondidas y un sinfín de caminos para perderse. Y todo después de un larguísimo viaje.

Para dormir en Orense escojo la estación de autobuses, ya que ya he dormido allí anteriormente, pero el empleado que está de noche me echa a la calle porque tiene que cerrar de 01:00 a 04:30. Le debo dar pena, porque en nada vuelve a buscarme a la marquesina de taxis a la que me ha enviado y me ofrece dejarme dentro encerrado, siempre y cuando no me mueva y no me pillen las cámaras de seguridad. ¡Estoy yo como para dar paseos, no te digo! ¡Solo quiero dormir! A eso de las 00:30 le tengo que decir que lo más seguro es que ya no le conteste, porque se me pone a dar la chapa sobre Contador y no sé qué cadena que se le ha salido a uno en el Tour. ¡Y a mí qué me cuenta! ¡Yo solo quiero dormir! ¡Y suerte si lo hago 5 horas!

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2 comentarios :

  1. Menuda primera etapa que te has marcado, más de 5000 de desnivel. Como para andar hablando de Contador a la noche, jejeje.

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  2. Buff! En Cortegada me noté cansado y lo achaqué a mi estado de forma, pero después de meter la ruta que hice en el tracks4bikers y ver lo que me ha salido ... ¡de eso nada! Es que la ruta fue durísima y hecha en malas condiciones.

    El caso es que es lógico que salga tanto desnivel. Una ruta llanita ya saca casi 1.000 metros en 100 km. Si le añades que son 239km y que no hubo un solo metro llano.

    Casi es preferible hacerse tres pepinos de esos que te vas a comer en los Alpes, jejeje

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