Comarca de la Sidra

Hay que amortizar el viaje a Asturias y, tras La Borrachera de ayer, me desplazo hasta Villaviciosa. Javier me ha diseñado una etapa con la premisa de incluir en ella la vertiente sur de la Faya de los Lobos y el Pico Fario. El primero lo tenía pendiente de hace tiempo porque pasé en coche yendo a la salida de una etapa en Pola de Laviana y me gustó mucho y, el segundo, lo vi en el blog de Teibol hace unas semanas y me pareció muy interesante. Ya me queda poco de ver y pedalear por Asturias y, en cuanto surge algún puerto curioso que desconozco, casi me veo en la obligación de ir a subirlo.

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Comarca de la Sidra Villaviciosa 110 km 2300 m+ IR

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La ruta de ayer se terminó bastante tarde y no llegué a Villaviciosa con el suficiente tiempo como para dormir varias horas teniendo que madrugar mucho, así que retraso un poco la hora de salida que había previsto para regresar a Bilbao para la hora de comer.


Ese retraso en la salida me viene bien porque la niebla mañanera empieza a despejar cuando arranco con la subida al Cordal de Peón.


La carretera es buena y no hay nada de tráfico en esta mañana de domingo. Tengo las piernas un poco pesadas de ayer y no cojo ritmo con facilidad.


Como en tantos y tantos sitios, hay marcas del Camino de Santiago y adelanto a tres peregrinos que van andando por la izquierda, cargados con mochilas enormes.


Villaviciosa aparece bajo el manto blanco. Asturias tiene muchas cosas destacables, pero esta niebla en los valles es algo que pondría en los primeros lugares de una lista.


Van más de cinco kilómetros de puerto y corono la Cruz de Peón al pasar una línea de P.M. A partir de ahí, tomo una carretera más estrecha para acceder al Cordal de Peón, casi tres kilómetros más lejos.


En este tramo, me cruzo con varios ciclistas que vuelven del alto, la mayoría de ellos con bicicleta de montaña. La niebla del valle se está dispersando y el cielo está completamente despejado.


Corono el Cordal de Peón junto a un cartel de senderismo que invita a pasear por estos montes y desciendo con rapidez hacia Peón, localidad que da nombre a estos puertos.


Sin ninguna transición, enlazo con la subida a la Fumarea. Son unos diez kilómetros al 5% con un inicio muy suave. A estas horas, ya hace bastante calor y me sobra todo.


No termino de coger ritmo. Me encuentro un poco cansado y pongo el piloto automático. Los primeros kilómetros tan suaves hacen que la segunda parte encierre porcentajes próximos al 8% en varios kilómetros, aunque siempre con buenos descansos. Es una vertiente muy cómoda por ello.


Llego al alto de la Fumarea y hay bastante tráfico ciclista por la vertiente contraria, lo que hace que me vaya cruzando con bicis y que alguna que otra tire también para el Pico Fario por la pista asfaltada que se dirige a las antenas.


El asfalto es nuevo, casi a estrenar, lo que facilita la subida por las rampas de doble cifra que apuntan a la cima en menos de dos kilómetros.


Hay que apretar un poco pero el tramo es tan corto que se llega antes de darse cuenta. Arriba hay ciclistas con bicicletas de montaña tirándose para abajo por algún que otro sendero.


Apretando en la subida no he sido del todo consciente pero, al darme media vuelta, descubro unas vistas que quitan el hipo. Tanto la montaña central asturiana como los Picos de Europa aparecen nevados y es un espectáculo colosal en un día tan despejado.


El Pico Fario me ha impactado por sus vistas. Los doce kilómetros de subida han estado muy bien y me recuerda que Asturias tiene todavía mucho que ofrecerme.


El descenso me ha dejado casi en Pola de Siero, aunque no entro en la localidad y tiro hacia Lieres por caminos asfaltados paralelos a la carretera de Nava.


La subida a La Camperona la inicio después de media docena de kilómetros de enlace, pasando por varias aldeas en otros seis kilómetros de suave ascensión.


Dejo atrás El Acebal y, ya cerca del alto, enlazo varios repechos sin saber muy bien en qué punto terminaré de subir para bajar de seguido. Un ciclista me ha adelantado hace nada y ya viene de vuelta, con lo que pienso que el collado que veo es el punto culminante.


Pero nada, se baja un poco y se vuelve a subir. Así en varias ocasiones, dejando un final de subida muy irregular por esta vertiente.


A estas alturas de la mañana ya hace bastante calor y voy sin bebida. Hay muchos restaurantes en esta zona y la gente disfruta del aperitivo en las terrazas. En caso de necesidad no tendré problemas para tomar algo pero prefiero esperar un poco para ver si encuentro una fuente.


Corono La Camperona y, en el descenso hacia El Entrego, me llevo un buen susto al ir lanzado y, en plena curva, encontrarme de frente a un coche que viene por mi carril porque el suyo se encuentra con el asfalto levantado. Me podía haber metido un piñazo guapo sin comerlo ni beberlo. Suerte que bajaba suave y me ha dado tiempo a reaccionar tirándome casi a la cuneta. Me entra un tembleque que me obliga a bajar con sumo cuidado. Hay muchos tramos levantados y algún que otro coche sube pitando en las curvas para que se sepa que viene por el carril izquierdo.


Llego al río Nalón y necesito parar para coger agua. Se me pasa una fuente y me da pereza dar media vuelta. Sé que no voy a tener problemas para encontrar otra y continúo hacia San Martín del Rey Aurelio.


En Blimea encuentro otro parque y una fuente donde rellenar el bidón. Aprovecho un banco para comer algo y descansar un rato al sol. Aunque calienta tanto que me canso enseguida y me cambio de banco para ponerme en otro que está a la sombra. La temperatura se ha disparado y se acerca a los 30ºC al sol.


Comienzo con la subida a la Faya de los Lobos por la vertiente de Barredos. Son poco más de cinco kilómetros de subida constante, entorno a un cómodo 6-7% si quitamos la aproximación inicial.


Con un trazado repleto de curvas, esta subida es bastante entretenida. Las vistas también hacen que se disfrute mucho, siendo tal y como la recordaba de haber pasado en coche por aquí.


Van pasando los kilómetros y cada vez me encuentro mejor, como si me hubiera costado entrar en calor y ya lo hubiera conseguido.


Me lo tomo con calma. La vegetación creciente me impide hacer alguna foto en marcha y no dudo en pararme cuantas veces haga falta para disfrutar de las vistas desde los mejores puntos de encuadre.


Como con los puertos de verdad, arriba hay cartel indicando el alto de la Faya de los Lobos y unas vistas fabulosas hacia ambos valles. Asturias está plagada de estos pasos y me resulta muy satisfactorio tachar uno nuevo.


Desciendo hacia Nava sin prisas, dejándome llevar y sin forzar las pedaladas. La etapa es corta y ya me queda poco, algo más de treinta kilómetros, casi siempre favorables.


Sigo el curso del río Pra hasta llegar al pequeño repecho del alto de Espinadal, que me pone mirando a Nava a través de un collado muy coqueto. En toda esta zona destacan las grandes praderas verdes y, en un día soleado como el de hoy, ese verde es de un ácido que engancha.


Nava queda atrás y Villaviciosa aparece en los carteles por primera vez. Son algo más de veinte kilómetros por una carretera secundaria que transita por aldeas, camino del alto de la Campa.


Por esta vertiente el alto no es tal. Tan solo los últimos metros pican algo más para arriba, hasta llegar a un cruce de caminos en el que la carretera conecta con la que viene de Pola de Siero.


Desde este alto se distingue la costa en el horizonte. Solo me resta bajar hasta Villaviciosa para dar por concluido este precioso paseo por la Comarca de la Sidra.


Llego al coche antes de lo que me esperaba. Saliendo tan tarde daba por perdida la hora de comer en Bilbao pero, si no me entretengo demasiado, todavía estoy a tiempo de hacerlo, aunque sea llegando a los postres. Me está gustando esto de hacer etapas cortas, llego fresco al coche y tengo tiempo suficiente como para tomarme las cosas con más calma. Se nota que voy entrando en años.

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6 comentarios :

  1. Vistazas desde el Pico Fario, de lo mejor de la zona.
    Un saludo

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  2. hay mas cosas que ver que subir puertacos.

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  3. Me he quedado embobado viendo la primera foto desde el Pico Fario. Para enmarcar. Impresionante.

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    Respuestas
    1. Si llego a tener la cámara réflex en vez de la de juguete que llevo en la bici ...

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