Andoaingo Ibilaldia 2015

Hace tiempo que no hago una ruta seria por montaña. En enero estuvimos corriendo por la zona de Matxitxako y, aunque fuera una salida de trail running,  a eso no lo puedo considerar montaña. Remontándome más en el tiempo, encuentro la marcha de Gernika allá por el mes de octubre. Poco bagaje para hacer 42km con 2.000 metros de desnivel positivo acumulado pero el jueves encuentro la Andoaingo Ibilaldia y me inscribo sin pensarlo.

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Andoaingo Ibilaldia Andoain 42 km 2000 m+ IR

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Quería haber venido a Andoain ayer sábado para aprovechar y hacer una ruta bicicletera tocando Pirineos, pero ha estado lloviendo mucho y no me he atrevido. Por tanto, madrugo un poco y hago el viaje desde Bilbao el mismo día, llegando a Andoain a las 06:00 de la mañana. La salida no es hasta las 07:00, así que espero un poco en el coche. Mientras tanto, van llegando más participantes a la zona de aparcamiento y me llama mucho la atención ver cómo, al cambiarse, la gente echa mano de la cinta del pulsómetro. Las marchas de montaña ya no son lo que eran.


Paso a recoger la tarjeta de control en cuanto veo que la gente se empieza a mover. Menos mal porque enseguida se hace una cola larga. A las 07:00 se da la salida con mucha puntualidad y el grupo se pone a caminar. Procuro ponerme lo más adelante posible porque no me gusta ir rodeado de gente y sé que por delante enseguida se estira la cosa.


Los dos primeros kilómetros se va andando, mientras salimos de las casas y hasta que el primero se lance a trotar. A partir de ahí, mientras el terreno lo permita, siempre procuro ir corriendo.


Alcanzo la cima del Belkoain (491m.) casi sin darme cuenta. Me encuentro en una forma física muy buena y no me cuestan nada las subidas. Es algo que tenía claro antes de salir de casa.


Pero las bajadas son diferentes y sé que me van a costar mucho más dado el tiempo que hace que no me lanzo por semejantes pendientes. En caliente no lo voy a notar pero me esperan unos días duros de agujetones.


El trazado de la marcha es muy variado y entretenido. Los senderos por los que transitamos se encuentran muy limpios y son muy cómodos para trotar.


Pensaba que iba a haber más barro. Ayer hubo lluvias de tormenta pero los caminos se mantienen siempre con pasos fáciles, sin obligarme nunca a meter la zarpa en el chocolate.


Sin ser exactamente el mismo trazado, toda esta zona ya me suena de hacer la Aizkardi Ibilaldia que, en alguna edición, tira su ruta por estos montes. Pasamos por una especie de escombrera en la parte alta de Zubieta y, por cómodo sendero, llegamos a Oria.


Pasamos sobre la A-1 en el km.12 de la marcha. Esta primera parte me ha servido para tomar contacto de nuevo con las cuestas empinadas y para certificar que este tipo de esfuerzo no me cuesta demasiado. De todas las cosas que hago es en la que más cómodo me siento.


En Oria está situado el primer punto de control y avituallamiento. Me sellan la tarjeta a las 08:46 y me como un par de gajos de naranja y manzana antes de coger un puñado de frutos secos y dos caramelos para el camino. La inscripción solamente me ha costado 5€ y cualquier cosa que nos den me parecerá suficiente.


Me pongo en marcha para la siguiente subida, que no tengo ni idea de cuál será. A decir verdad, ni me he mirado el recorrido. Solo sé que pasada la mitad subimos al Onddo y que su pared vertical me perturba porque ya me tocó sufrirla en otra marcha.


Este año no he podido hacer la Aizkardi, a pesar de estar inscrito, por coincidir con las vacaciones de Semana Santa. Esa marcha es gratuita y ésta, de parecidas características, cuesta 5€. En este tramo pienso que será por colgar las hojas en los árboles. Está todo mucho más bonito que en la marcha de Villabona.


Cuanto más avanza la marcha, más cómodo me encuentro. Había empezado con las zapatillas bastante rígidas de tanto tiempo sin usar pero ya se me han amoldado a los pies y me siento muy a gusto con ellas.


Termino de comerme los frutos secos a la altura de la ermita de Azkorte. Hay unas vistas preciosas en toda la subida al Buruntza (441m.) en la que se encuentra.


Los senderos siguen siendo muy cómodos, a pesar de la fuerte pendiente de estas laderas. Echaba de menos estas salidas y estoy disfrutando mucho.


El monte no se corona totalmente por unos pocos metros. El sendero lo rodea en la cima y comenzamos el descenso metidos por el bosque.


Ya casi llevo la mitad de desnivel hecho cuando llegamos a las instalaciones de Krafft entre Andoain y Urnieta, en el fondo del valle. Se acerca la subida dura de la jornada.


Nos ponemos a subir camino de Marizulo, combinando pistas asfaltadas con caminos y senderos. Los tramos de tierra siguen sin tener barro, algo que no me esperaba y que me alegra mucho.


Llego al control y avituallamiento de Marizulo en el km.22 de la marcha. Me sellan la tarjeta de control a las 10:12 de la mañana.


El avituallamiento tiene exactamente lo mismo que el anterior, con lo que repito menú. Me tomo un par de gajos de naranja y manzana y vuelvo a llevarme un puñado de frutos secos para el camino. Las manzanas están buenísimas y somos varios los que preguntamos su procedencia.


Se acerca la subida al techo de la marcha: Onddo (781m.) que ya tengo ascendido por esta vertiente. Hay una pared durísima en la que, la vez que pasé anteriormente, me tuve que parar para coger aire.


Siendo domingo como es y dada la gran afición que hay en esta tierra a la montaña, me encuentro con mucha gente en esta parte del recorrido y voy siguiendo a la manada, lo que hace que suba por una canal preciosa, algo desviado de las marcas de la marcha.


Algún que otro participante también sube por aquí y los voy siguiendo con la mirada para no tener que preocuparme de buscar las cintas amarillas. Este tramo es una maravilla, hasta ahora lo más bonito del día.


Salgo de la canal, donde el sonido del agua saltando por las piedras es una maravilla, y vuelvo a conectar con las cintas amarillas. Recuerdo lo sofocado que iba la primera vez en este tramo y lo comparo con lo bien que voy hoy. ¡Vaya diferencia!


Seguimos camino de la cima del Onddo por una maravillosa ladera, por la que da gusto seguir a trote. Voy disfrutando muchísimo cuando ya tengo esa cima al alcance.


Ya me encuentro en el punto más alto de la ruta y, a partir de aquí, poco más hay que subir. El final de la marcha es muy favorable. Es más, no recuerdo una marcha de estas características con un final tan noble.


Una pequeña rampa interrumpe el descenso hacia el río Leitzaran. Todos estos cortafuegos parecen caminos hechos a posta para correr por ellos, tan cómodos y mullidos.


Otro chico y yo pasamos por un rincón precioso en pleno descenso. La bajada va a ser larga y es a lo que más temo. En este tramo me voy a pedir unas agujetas guapas para los primeros días de la semana.


Dejamos atrás este precioso paso y perdemos las marcas de la marcha. Buscamos las cintas amarillas solo un momento porque, como llevo el track en el reloj, no merece la pena pudiendo seguir por nuestra cuenta.


Enlazamos con las marcas un poco más abajo, mientras corremos por el bosque. Conectamos con una pista y vamos acercándonos al río Leitzaran.


Aunque solo por unos metros, se enlaza con la Vía Verde de Plazaola y pasamos bajo uno de sus túneles justo antes del último avituallamiento.


Estamos en el km.31 y me sellan la txartela a las 11:45. Como en los otros dos controles, el menú consiste en naranja, manzana y frutos secos. Me habría gustado algo diferente, por variar un poco, pero como ya he dicho antes, a una cuota de 5€ no se le puede exigir nada.


Solo quedan once kilómetros para terminar y son muy fáciles. Cuando llevamos un buen trecho tras el control, un chico se da cuenta de que no ha sellado y me pregunta si estará muy lejos para volver. Le digo que no se preocupe, que esto no es una carrera y lo de los sellados es más testimonial que otra cosa. Si le dicen algo al finalizar, ya me tiene a mí como testigo. 


Hacemos la última subida del día para llegar a la altura del canal y el terreno invita a disfrutar corriendo. Este tramo es precioso y se agradece que la primavera vaya avanzando, con los brotes adornando las ramas de los árboles y haciendo muy agradable el paseo.


Me cruzo con varios caminantes en esta parte. Algún compañero de ruta me adelanta y yo hago lo mismo con otros. Son media docena de kilómetros completamente llanos en los que vigilo el desnivel acumulado que llevo. No hay nada más que subir y el reloj marca algo menos de lo que estaba anunciado, cosa que se entiende cuando el perfil de la organización tiene algún pico en esta zona siendo totalmente llana.


El canal se termina y enlazamos con una pista que lleva a la zona de la ermita de San Esteban, en la parte alta de Andoain. Apenas quedan cuatro kilómetros y espero que la bajada sea cómoda y que no tenga que clavar frenos demasiado.


Llegamos a la civilización por el campo de golf. Hay mucha gente con niños practicando sus golpes. Hace un día estupendo y es la hora de los aperitivos.


Solo quedan dos kilómetros para llegar y la bajada parece que no va a ser de esas que te dejan las piernas descojonadas, con las uñas clavadas en la puntera. Me sigue sorprendiendo el cómodo final de esta marcha.


A falta de un kilómetro, ya estamos en Andoain, correteando junto a la vía del tren, camino del centro urbano, donde se encuentra el club Euskalduna Mendigoizale Taldea, organizador de la marcha.


Llego al sellado de la tarjeta a las 13:14, mucho antes de que se inicie el lunch que nos ofrecen al finalizar la ruta. Somos bastantes los que hemos terminado y nos anuncian que intentarán tenerlo preparado para las 13:30. Me regalan una bolsa tipo mochila y decido aprovechar ese cuarto de hora para cambiarme de ropa en el coche.


El lunch está fenomenal. Hay tortillas, chorizo, cabeza de jabalí, queso, membrillo, patés, bebidas, ... Tienen la cocina en el club y van sacando cosas a la mesa corrida. Me pongo un poco de todo y casi voy comido para casa. Para lo que se paga de inscripción está genial. Preferiría que se repartiera un poco en los avituallamientos pero no se puede pedir más.


He terminado tan bien que ya estoy mirando para hacer otra. Estaba pensando hacer algún ultra este año pero creo que voy a optar por hacer varias marchas de largo recorrido ya que las hago corriendo igualmente. Visto lo visto, son más baratas y me ofrecen lo mismo. Lo único que no ofrecen es lo que no busco: llevar chip, un tiempo, una clasificación.

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